Mostrando entradas con la etiqueta atmósfera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta atmósfera. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de noviembre de 2021

Cambio climático, hablemos en serio

 

Una reflexión a partir del sentido común para entender el mundo en que vivimos


El ser humano es físicamente una piltrafa. En el mundo salvaje estamos a merced de cualquier depredador y de cualquier inclemencia del tiempo, ya que evolutivamente no hemos desarrollado ninguna herramienta natural para la supervivencia como han hecho otras especies. No tenemos garras ni cuernos para defendernos. No podemos mimetizarnos con el entorno para ocultarnos del enemigo. No escupimos veneno para paralizar a nuestro adversario. No tenemos un gran pelaje que nos proteja del frío ni un sistema termorregulador que nos impida deshidratarnos con el calor. Sin embargo, hemos desarrollado el intelecto, el pensamiento abstracto, y eso nos ha permitido crear herramientas para defendernos de los depredadores y construir refugios o fabricar ropa para protegernos de las incidencias climáticas. Tenemos intelecto, usémoslo.

Lo que hacemos es transformar el entorno en el que nos asentamos, pero lo suyo sería transformarlo de manera que se pueda mantener en el tiempo, es decir, de forma sostenible. Si hacemos las cosas mal, lo acabaremos haciendo inhabitable para nosotros, pero quizá no para otras especies. Si convertimos un vergel en un erial, posiblemente no podremos seguir viviendo ahí, nos tendremos que ir, pero en ese nuevo erial posiblemente puedan proliferar otras especies que hayan desarrollado mecanismos adaptativos para ese medio. Pero si mantenemos el vergel, podremos evolucionar en él. ¿Cómo se hace eso? Con respeto, con humildad hacia ese entorno, manteniendo el equilibrio en la medida de lo posible, sin dejarnos llevar por la avaricia que nos haga sobreexplotar los recursos.

Se acaba de clausurar la COP26 de Glasgow. Por enésima vez se reúnen todos los líderes mundiales para ver cómo paliar los efectos del cambio climático y no se ponen de acuerdo. Los grupos ecologistas tampoco están de acuerdo con ellos, en las calles hay manifestaciones en contra de la cumbre y esta cumbre termina con muchos discursos bonitos y pocos acuerdos de calado. Hablemos en serio, si de verdad es tan urgente tomar medidas, ¿cómo es posible que no haya acuerdos realmente importantes? Si dos personas totalmente antagónicas que no se ponen de acuerdo ni en ideología ni en religión ni en visión de la vida,  de repente se ven al borde de un precipicio y solo pueden salvarse de la caída sujetándose a una cuerda, ¿no se pondrán de acuerdo por una vez en compartir la cuerda para salvar la vida? 

El clima cambia, los entornos cambian, el planeta evoluciona y nuestros hábitos de desarrollo como sociedad deberían ir en consonancia con ello, porque si no, el planeta acabará con nosotros. Otras especies se extinguieron en el pasado, ¿por qué íbamos a ser nosotros diferentes?

lunes, 18 de enero de 2021

Filomena deja una nevada histórica en Madrid para empezar 2021

Temporal Filomena en la Comunidad de Madrid

Cuando ruge la naturaleza.

 El temporal de nieve Filomena ha dejado una nevada histórica en Madrid. La fuerza de la naturaleza, con su furia y su belleza, ha dejado imágenes inéditas en los paisajes de la meseta castellana. Durante unas 30 horas estuvo nevando de forma continua rebasando todas las expectativas sobre las previsiones que se habían realizado para afrontar sus efectos.

 En la noche del sábado 9 de enero reinaba el silencio en las calles, tan solo interrumpido por los crujidos de las ramas de árboles que se resquebrajaban al ceder ante el peso de la nieve acumulada en sus copas. La naturaleza resulta tan bella y espectacular como destructiva. Siempre nos da una de cal y otra de arena.

 Una semana después, muchas zonas de la comunidad de Madrid y de la ciudad siguen colapsadas por las enormes placas de hielo que cubren todavía muchas de sus calles. Es cierto que en otros sitios del mundo hay nevadas más copiosas y no provocan tanto caos, pero se trata de lugares acostumbrados a convivir con estos fenómenos naturales de forma habitual y por lo tanto disponen de los medios necesarios para que el ritmo de vida no se vea demasiado afectado. Sin embargo, cuando un lugar no está adaptado a este fenómeno, las consecuencias son desastrosas.

Tras el también histórico confinamiento mundial por la pandemia del COVID-19 en el segundo trimestre del pasado 2020, muchos analizaron el beneficio que ese parón de actividad había traído para el medioambiente por la drástica disminución de la emisión de gases a la atmósfera. De hecho, aún a día de hoy la actividad de transportes no ha vuelto a ser lo que era antes del confinamiento. Testigo de ello es el sector turístico, por ejemplo, que ha visto mermados sus ingresos el pasado verano considerablemente. La movilidad sigue estando restringida a nivel global, tanto el tráfico aéreo como el de carretera. Ahora hay más gente teletrabajando, se hacen menos viajes al extranjero, e incluso dentro de España, con los confinamientos perimetrales de las comunidades, también se producen menos desplazamientos.

La cuestión es que si la emisión de gases de los transportes es un factor crucial en el calentamiento de la atmósfera, haciendo que los inviernos cada vez sean más cálidos, supongo que la disminución tan drástica de estas emisiones algo habrá tenido que ver en que este invierno sea más frío de lo normal. Lo digo simplemente por sentido común, pero si algún meteorólogo está leyendo este texto y puede dejar algún dato científico sobre esto en los comentarios, sería muy de agradecer.

En fin, la naturaleza siempre nos sorprende y nos hace una llamada a la humildad, a contemplar las cosas con tranquilidad, con equilibrio. La nevada de Filomena está muy bien, deja estampas de gran belleza e imágenes históricas, pero no es para tener un subidón de adrenalina o para un disfrute frívolo sin complicaciones, sino que es para disfrutar con la conciencia de los daños personales y materiales que a mucha gente le ha ocasionado. Es para disfrutar con la conciencia del alto precio que pagamos por contemplar tan magno espectáculo.

domingo, 26 de enero de 2020

Las emisiones que impedimos

En todo este tema del cambio climático se habla mucho de las emisiones de carbono que lanzamos a la atmósfera, pero ¿qué ocurre con las emisiones que estamos impidiendo que se produzcan?

Como ya expuse en un post anterior, el suelo respira. Existe un intercambio gaseoso entre suelo y atmósfera. La acción del hombre no solo produce cosas que emiten gases, sino que también está cortando las emisiones que de forma natural el suelo lanza a la atmósfera al cubrir millones de hectáreas de terreno en todo el planeta con asfalto y hormigón. Lo que veo es que los medios de comunicación nos bombardean con el tema de las emisiones de carbono que emitimos con los medios de transporte, las fábricas, el gasto energético de luz, calefacción, etcétera, pero no he visto que se tenga en cuenta el intercambio gaseoso entre suelo y atmósfera como un factor más a tener en cuenta para ayudar a estabilizar la atmósfera y considero que sería interesante hacerlo.

¿Qué opinan de esto? ¿Alguien sabe si existe ya algo sobre esto que no salga en los medios de comunicación masivos?